Dicen que soy excesivamente crítico con la prensa afín al gobierno, argumentan las malas lenguas, que por ser ésta de ideología izquierdista. Yo no tengo ningún rencor a la izquierda clásica, ni es contraataque desde una posición “ultraderechona”, líbreme Dios, ya que al liberalismo de la Izquierda, (con mayúsculas), le debe la sociedad actual casi la totalidad de los avances y conquistas de libertad y bienestar social, y eso es deuda impagable, y es de buen nacido ser agradecido.
Si por contra, proceso una animadversión hacia la bestia negra que la izquierda guarda en el armario, (al igual que hace la derecha), y que de cuando en cuando saca a pasear cuando le conviene montar un poco de gresca.
Me refiero al sector irracional y ofensivo que nada tiene que ver con el sentir liberal y demócrata. Esa plebe belicosa que tiene la insana costumbre de atacar a degüello y escudarse en la legítima defensa, de pasear la bandera del respeto y esconder bajo la chaqueta la navaja y el cóctel Molotov, de utilizar el “victimismo” y la verborrea revolucionaria para arengar a la masa en busca de un nuevo estalinismo. Pero sobretodo, a los inconsecuentes, a los irracionales, a los faltos de memoria que omiten voluntariamente sus “muertos y errores” pero que hacen de sus discursos una repetición infinita de los “muertos y errores” del adversario creyendo que eso les fundamenta y da la razón.
No me creo nada. Ni lo que dicen unos, ni otros. Se me acusa de ser sectario y partidista, ya que sólo ladró hacia un lado, pero eso no es más que argumentos zafios y vacíos por dos razones. La primera, porque cuando toca también menciono las inmundicias de la derecha o reconozco las bondades de la izquierda. Y segundo, porque hoy quien manda, o mejor dicho, quien domina, es la Izquierda. La máquina defensiva y ofensiva de la izquierda española actual está mejor posicionada, engrasada e instruida que cualquier otra, y su supremacía, no se basa en la defensa de la realidad y la coherencia, sino en el argumento falaz, la ambigüedad. Y no duda en aliarse con quienes quieren dinamitar el Estado. (Eso se llama colaboracionismo y/o involucionismo desde dentro, o en parcas palabras: Traición)
La prensa afín al Gobierno, actúa como medio del partido para cantar las gestas de éste, pero también callando y barriendo bajo la alfombra sus inmundicias. Sí fuera Boletín Oficial del Partido, entendería esa falta de rigor, pero cuando se autoproclaman baluartes de la honradez y del servicio público, cuando dicen que son veraces y objetivos cuando a distancia se huele el tufo a partidista, cuando se abanderan con la palabra “verdad” pero no dudan en tirar de tijeras para recortar lo incomodo o usan el sensacionalismo y las tácticas del amarillismo… a uno le molesta que intenten tomarle el pelo, y le entristece pensar que haya gente que les crea.
Hoy me ha sorprendido encontrarme en “Público”, el nuevo rotativo que le ha usurpado el rol de Pravda a “El País”, un texto sobre Arturo Pérez-Reverte, persona a la que admiro con la misma intensidad tanto en su faceta de escritor como de “grano en el culo irreverente”, que tiene la sana costumbre de decir lo que piensa y poner a cada cual en su sitio tirando de archivo histórico o de “puñetera verdad” sin hacer ascos a un buen taco bien incrustado.
¿Y por qué me sorprende? Por la sencilla razón de que a Don Arturo, por sus escritos de opinión en el XLSemanal, con demasiada frecuencia se le ha tratado de posicionar a la derecha del espectro ideológico por el pecado de ser amante de la historia y la lengua española. Y en más de una ocasión a puesto firmes con la letra a unos y a otros, siendo los más perjudicados aquellos que se empeñan en borrar algunos pasajes de la historia y dados a reescribirla a su antojo y beneficio. A Pérez-Reverte no se le puede tildar de “facha” ya que en más de una ocasión ha criticado la manipulación del régimen franquista, pero algunos tiran de ese recurso fácil al verse “ofendidos” por sus consecuentes y racionales críticas. No obstante, es costumbre de la izquierda más reaccionaria llamar “facha” a todo aquel que no alabe sus consignas ideológicas y tenga cierto “amor patrio”.
¿Cómo es que un rotativo tan ideológicamente posicionado hace mención a Pérez-Reverte sí desde ese sector le persiguen para llevarle a la hoguera? Pues por una sentencia de sus palabras muy jugosa. Don Arturo presenta su último libro, “Un día de cólera” sobre los hechos del 2 de Mayo, de los que el próximo año será su segundo centenario. En una entrevista a la Agencia EFE, sentenció que en esa fecha, (en el levantamiento contra los franceses), se comenzó a perfilar eso de “Las dos Españas”. Como el libro trata de romper el mito de un levantamiento de naturaleza patriótica contra la invasión, y protagonizado por las clases más humildes, le viene bien a la izquierda actual hacer hincapié en esa idea. Romper el mito del acto patriótico españolista y laurear a los héroes quitándoles la connotación rojigualda.
Me parece bien ponerle los puntos a las ies, y llamar al pan, pan y al vino, vino. Pero no se confundan, lo que busca el rotativo lacayo de Moncloa no es exaltar al autor, sino utilizar sus palabras para hacer pupa a la idea de España. Línea que el gobierno sigue y persigue hasta en los detalles más insignificantes, (como la elección del cuadro en el que posaron los reyes en la inauguración de la ampliación de la pinacoteca de El Prado). ¿Por qué digo esto? Pues porque sí en verdad existiera un ánimo de resaltar las palabras de Don Arturo por parte del rotativo, no hubieran mutilado la totalidad de sus palabras. Me refiero al tijeretazo estilo “Censura Franquista” que “Público” ha hecho sobre el teletipo de la Agencia EFE, eliminando el último párrafo, en el que Don Arturo es crítico con el Ministerio de Educación, el Presidente del Gobierno y los responsables autonómicos en materia educativa al respecto del Informe PISA.
Texto omitido por "Público":
“Lo terrible no es el informe en sí, sino que nadie asuma responsabilidades, ni la ministra de Educación, ni el presidente del Gobierno ni los consejeros autonómicos”, subraya.
Claro. Todo lo que sea hacer pupa a España, es bueno y publicable, pero aquello que sea crítico con el Gobierno y las administraciones que lo apoyan… No.
Enlace al texto publicado por “Público”.
Enlace al texto integro de la Agencia EFE, (vía “El País”)


